Ejemplaridad nacional: a través de un mix energético bajo en
carbón.
Compromiso regional: alentando a la Unión Europea a asumir
objetivos y compromisos ambiciosos en el área de reducción de emisiones.
Solidaridad internacional: mediante planes de financiamiento
a los países en desarrollo que les permita a hacer frente al cambio climático.
La política francesa en este apartado establece cinco
prioridades:
1. La política del agua.
2. La educación al medio ambiente y al desarrollo sostenible.
3. Los empleos y la transición ecológica.
4. La economía circular para desarrollar el reciclajes mediante
el aprovechamiento de residuos y los circuitos territorializados.
5. La biodiversidad de los mares.
Francia es responsable solamente del 1% de las emisiones
mundiales de gas de efecto invernadero. Además desde el año 1990 hasta el año
2007 las emisiones de gas de efecto invernadero cubiertas por el protocolo de
Kioto han descendido 7%.
La República Francesa promueve, mecanismos de financiación
complementarios de las fuentes tradicionales a favor de la ayuda del desarrollo
–destacando que estos mecanismos han dado buenos resultados en el área de
educación y salud- lo cual puede contribuir, junto a otros mecanismos, a
cumplir el objetivo de los 100 mil millones de dólares a partir del 2020 para
la lucha del cambio climático.
Francia hace hincapié en particular en el impuesto sobre las
transacciones financieras (ITF) y los instrumentos de mercado en los
transportes aéreos y marítimos internacionales:
1. Un impuesto sobre las transacciones financieras permitiría
recaudar recursos considerables y una parte de este impuesto será dedicado al
Fondo verde para el clima. El ITF francés fue adoptado en el año 2012 y busca
proporcionar un mecanismo universal.
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